Viajar a Costa Rica
Viajar a Costa Rica
Cuando planeas un viaje a Costa Rica, una de las cosas más complicadas es decidir qué visitar. Hay tantos sitios increíbles que la lista se hace eterna. Selvas que parecen de otro planeta, volcanes activos, cascadas escondidas, playas salvajes y una biodiversidad que te deja con la boca abierta.
Después de haber hecho varios viajes al país, incluyendo una ruta de 15 días súper completa, te comparto nuestra selección personal de los 10 imprescindibles Costa Rica que sí o sí deberías incluir en tu itinerario.
No son solo los típicos lugares turísticos, también hay rincones menos conocidos que para nosotros fueron inolvidables.
Puerto Viejo, en la costa caribeña, tiene algo que te atrapa. Es de esos sitios que no se explican solo con palabras. La energía, la mezcla cultural, el ambiente relajado, el mar salvaje… Todo se combina para crear un lugar único y muy especial.
Con los años, Puerto Viejo ha ido ganando popularidad entre los viajeros, y no es para menos. El ambiente aquí está muy influenciado por la cultura afrocaribeña, sobre todo por la comunidad jamaicana que llegó en el siglo XIX para trabajar en la construcción del ferrocarril y las plantaciones de banano.
Ese legado cultural sigue vivo y le da una identidad distinta al resto del país.
Nosotros nos alojamos cerca de la Playa Manzanillo, en un alojamiento llamado Exótico Beach. Fue todo un acierto. Desde allí, caminando apenas unos pasos, teníamos acceso directo a la playa.
Una de las cosas que más nos llamó la atención fue un barco varado en la arena que, lejos de parecer fuera de lugar, le da un toque misterioso y fotogénico al paisaje. Un spot brutal si te gusta la fotografía.

La zona tiene muchísimo que ofrecer. Puedes recorrer playas como:
Playa Negra, con su arena volcánica tan característica.
Punta Uva, una de las más bonitas de toda la costa caribeña.
Cahuita, donde está uno de los parques nacionales más accesibles y bonitos del país.
En el Parque Nacional Cahuita hicimos una caminata preciosa junto al mar, y tuvimos la suerte de ver varios perezosos en libertad. Es uno de los sitios con más probabilidades de avistarlos. Si te interesa visitarlo, tenemos un artículo donde te contamos cómo hacerlo paso a paso.
Otro plan que recomendamos 100% es visitar el Jaguar Rescue Center, un centro de rescate de fauna salvaje que hace una labor espectacular. Allí se encargan de rehabilitar animales heridos o huérfanos y devolverlos a su hábitat siempre que es posible.
La visita es súper educativa, no solo ves animales de cerca sino que entiendes mucho mejor la realidad de la fauna costarricense y las amenazas que enfrentan. Además, con tu entrada ayudas a seguir financiando su trabajo.
En Puerto Viejo hay muy buena oferta de alojamientos y restaurantes para todos los presupuestos.
En nuestro articulo de hoteles y restaurantes de Puerto Viejo te dejamos nuestras recomendaciones personales con fotos y precios aproximados.
Si prefieres saber todo lo que puedes hacer en Puerto Viejo te lo indico todo en nuestra guía de Puerto Viejo completa.
Tortuguero es uno de esos lugares que te hacen sentir que has llegado a otro mundo. A veces se le llama el “Amazonas de Costa Rica”, y con razón: solo se puede acceder en bote, no hay coches, ni carreteras, y lo que te rodea son canales, selva tropical y una fauna que no se acaba nunca.
Aunque con el tiempo ha ido recibiendo más turistas y empieza a perder un poco de su esencia original, para nosotros sigue siendo uno de los imprescindibles de Costa Rica. Si te gusta la naturaleza en estado salvaje, este sitio tiene que estar en tu ruta.
Llegar hasta aquí ya es parte de la experiencia. Lo habitual es dejar el coche en el parking de La Pavona, donde hay seguridad y buena organización. Desde ahí, coges un bote que te lleva por los canales hasta el pueblo de Tortuguero.
El trayecto dura aproximadamente una hora y ya puedes ir viendo monos aulladores, aves, tortugas, iguanas… Es como un mini safari nada más empezar el viaje.
Una vez llegas al pueblo, todo se hace a pie o en lancha. No hay tráfico, no hay ruido de motores, solo naturaleza y calma (bueno, y a veces algún gallo o los monos aullando).
Uno de los platos fuertes de esta zona es el Parque Nacional Tortuguero, que puedes explorar en kayak, bote como esta de avistamientos o caminando. Aquí vimos perezosos, monos, caimanes, muchísimas aves… y lo mejor es que todo está tan cerca que vives la naturaleza con una intensidad brutal.
Pero sin duda, lo más famoso de Tortuguero es la anidación de tortugas marinas, especialmente de la tortuga verde. La temporada va de julio a octubre, con su pico entre agosto y septiembre.
Ver a una tortuga desovar de noche es una experiencia que te remueve por dentro. Solo se puede hacer con guía certificado como con este tour, en completo silencio y con luz roja o sin luz, respetando siempre a los animales. Es muy emocionante y 100% recomendable si viajas en esas fechas.
Hay una gran variedad de alojamientos, desde hostales sencillos hasta lodges más exclusivos metidos en plena selva. Nosotros recomendamos varios en nuestra guía, donde también te contamos dónde comer rico y local.
Si quieres más info, entra en nuestra guía completa de Tortuguero, donde te explicamos rutas, precios, cómo moverte y todos los consejos prácticos.

Si te gustan las cascadas, la selva y los lugares menos masificados, este sitio es para ti. Las Cataratas del Toro y Blue Falls, ubicadas en la región de Bajos del Toro, son una auténtica joya escondida que mucha gente se salta y para nosotros es un error.
De hecho, lo consideramos uno de los imprescindibles de Costa Rica si te gusta la naturaleza en su versión más espectacular.
Lo bueno es que ambas cascadas comparten el mismo acceso. Puedes comprar una entrada combinada en el mismo sitio y recorrerlas en el orden que prefieras. Nosotros empezamos por Blue Falls, que está a solo 1 km caminando desde la entrada.
Aquí no esperes un paseo tranquilo: el recorrido implica bajar bastantes escalones y caminar por senderos irregulares, así que es importante tener una condición física aceptable y llevar buen calzado.
El esfuerzo vale totalmente la pena. A lo largo del sendero vas descubriendo un conjunto de siete cascadas turquesa que parecen sacadas de un cuento. Algunas tienen pozas en las que puedes bañarte, y en total el circuito es de unos 6 kilómetros entre subidas y bajadas.
Nosotros tuvimos la suerte de estar casi solos, pero porque fuimos a última hora de la tarde. Por la mañana es posible que esté más concurrido, sobre todo si van grupos organizados, así que si buscas tranquilidad, te recomendamos ir temprano o justo antes de que cierren.
Después de Blue Falls, tocaba el plato fuerte: la Catarata del Toro. Esta es una de las cascadas más impactantes de todo Costa Rica, con una caída de 90 metros dentro de un cráter volcánico. Su entorno es tan impresionante que da la sensación de estar en otro planeta.
Para llegar hasta la base hay que bajar más de 300 escalones, así que prepárate bien porque la bajada se hace larga… ¡y la subida ni te cuento! Eso sí, el esfuerzo tiene su recompensa.
Te rodea una vegetación densa, los sonidos de la selva y de pronto… ¡bam!, aparece esa tremenda cascada frente a ti. Es de esos lugares que se te quedan grabados en la retina.
Importante: lleva calzado cómodo y antideslizante, y si ha llovido, ten cuidado porque el camino puede estar resbaladizo.
En nuestra guía de Cataratas del Toro y Blue Falls te contamos cómo llegar, precios actualizados, qué llevar, consejos fotográficos y todos los detalles para que lo disfrutes a tope.
Si hay un lugar que se nos quedó grabado en la memoria durante nuestro viaje por Costa Rica, fue Quebrada de Gata. No es un sitio tan conocido como otras cascadas del país, y precisamente por eso mantiene ese aire salvaje, virgen y mágico.
Para nosotros fue como meterse de lleno en el universo de Jurassic Park: selva cerrada, ríos, piedras cubiertas de musgo, y una cascada brutal que se abre paso entre la vegetación. Un auténtico espectáculo natural que sin duda es uno de los imprescindibles de Costa Rica más especiales que hemos visitado.
Una cosa fundamental que tienes que saber: no se puede ir por libre. La zona es peligrosa por varios motivos. Primero, porque el sendero atraviesa varios ríos que pueden llevar mucha corriente si ha llovido. Y segundo, porque está cerca de una instalación hidráulica y hay días en los que sueltan agua sin previo aviso.
Nosotros hicimos esta ruta con Kenneth, de Ecotours 360 Toro Amarillo, y fue un acierto total. Es un guía local súper simpático, muy profesional y conoce la zona como la palma de su mano. Sabe por dónde se puede pasar, cuándo es seguro cruzar los ríos y cómo moverte sin poner en riesgo tu seguridad.
Prepárate para mojarte. Literalmente. Esta no es una ruta para ir seco ni con zapatillas de calle. Vas a cruzar ríos, caminar por barro, escalar piedras y empaparte entero, así que lleva ropa cómoda, calzado que puedas mojar y, sobre todo, muchas ganas de aventura.
El recorrido en sí no es extremadamente largo, pero sí exigente físicamente. Si no estás en forma, puede hacerse duro, especialmente porque hay que estar todo el tiempo atento al terreno, al agua, a las ramas, etc. Pero si te gusta el senderismo con un punto salvaje, lo vas a disfrutar muchísimo.
Y al final de todo ese esfuerzo… la recompensa: una cascada enorme y poderosa, completamente rodeada de selva densa, sin barandillas, sin plataformas turísticas, sin nadie más. Es de esos lugares donde el silencio solo lo rompe el sonido del agua cayendo y algún que otro pájaro exótico. Una experiencia totalmente inmersiva.
Como la ruta no es masiva ni publicitada, lo mejor es contactar con Kenneth con antelación para asegurarte tu plaza. Las salidas dependen mucho del clima y de la seguridad de la zona, así que él te indicará si es posible o no hacerla el día que tengas previsto.
Si te interesa, en nuestra guía completa de Quebrada de Gata te dejamos todos los datos de contacto, precios aproximados y más fotos del lugar.
Hay lugares que están en todas las listas y uno piensa que quizás están sobrevalorados. Pero el Volcán Arenal no es uno de ellos. Este volcán, ubicado en la zona de La Fortuna, es una de las postales más icónicas de Costa Rica y uno de sus imprescindibles por méritos propios.
Lo primero que llama la atención es su forma perfecta, cónica, casi de dibujo animado. Imponente, solitario, cubierto a veces por nubes que le dan ese aire misterioso.
Verlo despejado no es tarea fácil, ya que suele estar cubierto por neblina, pero si tienes paciencia (y suerte), puedes llevarte una de las vistas más alucinantes del viaje.
Nosotros tuvimos la suerte de verlo completamente despejado, y fue uno de esos momentos mágicos que no se olvidan. Si quieres aumentar tus probabilidades de verlo así, te recomendamos alojarte varios días en La Fortuna y, si puedes, viajar en temporada seca, que va aproximadamente de diciembre a mayo.
La zona no solo es famosa por el volcán. Hay un montón de actividades para disfrutar la naturaleza de mil maneras diferentes. Aquí van algunas que no te puedes perder:
Aguas termales: después de un día de caminatas, nada mejor que relajarte en aguas calentitas al aire libre. Hay varias opciones, desde termales públicas gratuitas hasta resorts con piscinas privadas. Aquí te dejo nuestra opción favorita pero te dejo mas opciones en nuestra guía de la fortuna.
Puentes colgantes en Mistico Park: una caminata entre la selva y la neblina con vistas espectaculares. Te contamos más de esto en la siguiente sección.
Catarata La Fortuna: una caída de 70 metros en medio de la selva. Hay que bajar más de 500 escalones, pero merece muchísimo la pena. Puedes bañarte abajo, así que lleva bañador.
Senderismo por los alrededores del volcán: hay varias rutas sencillas y bien señalizadas para ver el volcán desde distintos ángulos y conocer más sobre la actividad volcánica de la zona.
La Fortuna tiene una oferta hotelera súper variada, desde albergues económicos hasta hoteles boutique con vistas directas al volcán. Nosotros nos quedamos en un alojamiento cómodo, bien ubicado, y en nuestra guía de La Fortuna te dejamos nuestras recomendaciones de hoteles y restaurantes que merecen mucho la pena.
Además, es una zona donde se come de lujo. Muchos restaurantes apuestan por comida local con productos frescos y opciones vegetarianas y veganas. Comimos súper bien durante toda la estancia.
Te contamos todo con detalle —dónde ir, qué hacer, qué evitar, y cómo organizar bien tus días— en nuestra guía de La Fortuna.

Dentro de la zona del Volcán Arenal, una de las experiencias que más nos gustó fue recorrer los puentes colgantes de Mistico Park. Ya habíamos estado en otros parques similares, pero este en particular nos pareció mucho más especial que, por ejemplo, el de Selvatura Park.
No sé si fue por la hora en la que fuimos o por la atmósfera del lugar, pero el paseo por Mistico fue pura magia. Por eso lo incluimos sin duda entre los imprescindibles de Costa Rica.
Este parque está lleno de senderos bien cuidados que te llevan por el interior de la selva tropical y te hacen cruzar varios puentes colgantes de distintas alturas y longitudes. Hay algunos larguísimos, desde los que tienes vistas increíbles del bosque y, si el clima lo permite, del volcán.
Lo más bonito es que si madrugas y vas temprano, puedes encontrar esa neblina densa tan típica del bosque nuboso que le da un aire totalmente mágico. Te sientes literalmente flotando entre árboles.
Además, si vas con los ojos bien abiertos (y en silencio), puedes ver aves, monos, ranas y muchísima vegetación increíble.
Nuestra recomendación es clara: compra las entradas con antelación online (desde su web oficial) y entra lo antes posible, justo cuando abren.
Así evitarás las aglomeraciones de grupos turísticos, disfrutarás de la tranquilidad del lugar y tendrás muchas más posibilidades de encontrar esa luz suave y misteriosa entre la niebla que lo hace tan especial.
Otra buena idea es combinar la visita a Mistico con otras actividades cercanas. Por ejemplo, puedes ir después a la Catarata de La Fortuna o pasar la tarde en alguna terma natural. Es un día muy completo y bien aprovechado.
Puedes hacer la visita por libre (como hicimos nosotros) o contratar un guía oficial si quieres que te ayuden a identificar animales y plantas. Si es tu primera vez en este tipo de entorno, puede ser muy enriquecedor. Pero si ya has estado en zonas de selva o vas con buen ojo, también puedes disfrutarlo muchísimo a tu ritmo.
En nuestra guía de La Fortuna te dejamos todos los detalles: cómo comprar entradas, qué ruta seguir, cuánto tiempo dedicarle y cómo encajarlo en tu itinerario.
El Parque Nacional Marino Ballena, en la zona de Uvita, fue sin duda uno de nuestros lugares favoritos de todo Costa Rica. Y eso que íbamos sin muchas expectativas.
Pero bastó una tarde allí para enamorarnos de su playa infinita, la sensación de libertad, los colores del atardecer y ese entorno natural que aún se siente auténtico y poco alterado.
Por todo esto, y por lo que te vamos a contar ahora, lo consideramos uno de los grandes imprescindibles de Costa Rica si vas en busca de naturaleza real y momentos que te dejan con la piel de gallina.
Una de las curiosidades más llamativas del parque es su formación rocosa que, vista desde el aire (y en marea baja), tiene forma de cola de ballena.
Es impresionante caminar por esa franja de arena con el océano a ambos lados, mientras piensas que justo ahí es donde vienen cada año las ballenas jorobadas a tener a sus crías.
Para llegar a ese punto necesitas cruzar un río (ojo con esto), pero solo se puede hacer en marea baja. No lo intentes con marea alta porque puede ser muy peligroso: hay corrientes fuertes y presencia de cocodrilos. Y no, no lo decimos en broma. Mejor revisa bien las tablas de mareas antes de ir y pregunta a los locales si tienes dudas.
La gran estrella de esta zona es, como su nombre indica, el avistamiento de ballenas jorobadas. Hay dos temporadas principales:
Agosto y septiembre (la más potente, en dirección norte)
Enero a marzo (cuando las ballenas migran en dirección sur)
En esas fechas puedes apuntarte a uno de los muchos tours de avistamiento, que además suelen incluir posibilidades de ver delfines, tortugas y —con muchísima suerte— orcas o falsas orcas, como nos pasó a nosotros.
Ver una orca nadando libre en su hábitat, sin jaulas ni espectáculos, es uno de esos momentos que se te quedan grabados para siempre. Fue un regalo. Ese momento en el que el animal se acerca por curiosidad y tú lo observas con respeto, sabiendo que estás presenciando algo único.
Si te gusta el mundo submarino, desde esta zona también puedes hacer una excursión a Isla del Caño, considerada uno de los mejores lugares de buceo de todo el país (¡y del mundo!).
Nosotros hicimos buceo allí y fue una experiencia alucinante: aguas cristalinas, mucha vida marina y un entorno muy protegido.
En nuestra guía de Uvita te dejamos los centros de buceo que recomendamos y todos los consejos si quieres vivir esta experiencia.
Te recomendamos quedarte varios días en esta zona para poder disfrutarla sin prisas. Hay muchas actividades por hacer.
Uvita tiene una buena oferta de alojamientos para todos los presupuestos. Nosotros te dejamos nuestras recomendaciones personales en este artículo, con enlaces directos, precios orientativos y opciones para comer bien y local.
Si hay un lugar que representa la esencia más pura, salvaje y cruda de Costa Rica, ese es el Parque Nacional Corcovado.
Ubicado en la Península de Osa, en el suroeste del país, es uno de los puntos con mayor biodiversidad del planeta. Sí, del planeta entero. Aquí se encuentra alrededor del 2% de toda la biodiversidad mundial. Y eso se nota. Selvas vírgenes, ríos, playas salvajes, monos, tapires, jaguares, ranas multicolores, y miles de especies más que solo existen en este rincón.
Por eso decimos, sin dudarlo, que Corcovado es uno de los grandes imprescindibles de Costa Rica, especialmente si lo tuyo es la naturaleza en estado puro.
Llegar a Corcovado es parte de la aventura. Hay dos formas principales de acceso:
Desde Bahía Drake, en barco desde Sierpe, atravesando manglares y ríos que ya te van metiendo en ambiente selvático.
En 4×4, aunque esta opción solo es recomendable en época seca y si conoces bien la zona, porque los caminos pueden ser complicados e incluso intransitables si llueve.
Nosotros optamos por el trayecto en bote desde Sierpe y fue una pasada. Vimos cocodrilos, aves, y el paisaje desde el agua es espectacular. Eso sí, lleva una mochila impermeable para proteger tus cosas porque el salpique está asegurado.
Una vez llegas a Bahía Drake, puedes alojarte en el pueblo de Agujitas, donde hay varias opciones para todos los bolsillos.
Nosotros nos quedamos en Fauna Lodge, un sitio tranquilo y muy bien ubicado, pero en nuestra guía te dejamos otras recomendaciones más económicas que también están genial.
El ambiente en Agujitas es súper relajado, muy local, y perfecto como base para organizar las excursiones al parque.
Desde Bahía Drake puedes contratar distintas excursiones hacia el parque nacional. Las más comunes son:
Estación Sirena: ideal para avistar fauna, ya que es donde más posibilidades hay de ver animales.
Estación San Pedrillo: más salvaje, con rutas menos transitadas y un entorno más virgen.
Tour combinado: puedes hacer una noche en San Pedrillo y cruzar hasta Sirena para tener la experiencia completa.
Dormir dentro del parque es algo único. Te levantas con los monos aulladores, duermes rodeado de sonidos selváticos, y vives la selva desde dentro.
En nuestra guía de Corcovado te explicamos cómo reservar estos tours, precios aproximados y qué agencia local fue la que más nos gustó.
Desde Bahía Drake también puedes hacer excursiones a Isla del Caño, para hacer snorkel o buceo. Si no lo hiciste desde Uvita, aquí también es una muy buena opción y suele haber menos gente.
El fondo marino está súper bien conservado y se ven tortugas, tiburones de arrecife, bancos de peces y rayas con muchísima facilidad.
En nuestra guía completa de Corcovado y Bahía Drake te contamos en detalle todas las rutas, cómo preparar tu visita, qué llevar, y te dejamos recomendaciones de guías y centros de buceo.

Las Cataratas de Nauyaca, a tan solo 20 minutos de Uvita, fueron una de esas sorpresas del viaje que no esperábamos y que terminamos disfrutando muchísimo.
Íbamos sin grandes expectativas y salimos encantados: una cascada potente, rodeada de vegetación tropical, con pozas naturales donde puedes bañarte y pasar el día entero. Sin duda, otro de los imprescindibles de Costa Rica, sobre todo si estás por la zona sur del país.
Para visitar las cataratas, primero tienes que llegar a la entrada oficial, donde compras tu entrada y te indican dónde dejar el coche. Hay un parking amplio y personal que te orienta muy bien.
Desde ahí tienes dos opciones para llegar hasta las cascadas:
Caminando (unos 4 km por trayecto): el sendero es fácil, pero si hace calor, se puede hacer pesado porque no hay mucha sombra ni demasiadas vistas.
En transporte 4×4 que ofrece la misma empresa: ideal si no quieres caminar bajo el sol o si vas con niños. Pasa cada hora y te deja justo al inicio del camino que baja hasta las cascadas.
Nosotros hicimos una combinación: fuimos caminando a la ida y regresamos en coche. Es una buena opción si quieres moverte un poco pero sin agotarte del todo.
Cuando llegas, lo primero que ves es el sonido brutal del agua cayendo entre rocas gigantes. La Catarata de Nauyaca tiene dos niveles:
El superior, con una caída más potente y visualmente impactante (ideal para fotos).
El inferior, donde se forman varias pozas naturales en las que puedes nadar, relajarte y refrescarte.
Hay rocas planas para tumbarse al sol, zonas con sombra si quieres descansar y espacio suficiente para estar tranquilo incluso si hay más visitantes.
Nosotros pasamos allí varias horas bañándonos y disfrutando sin prisas. Si llevas algo de picnic, puedes comer allí mismo (solo asegúrate de no dejar residuos, porfa).
Lleva zapatillas que se puedan mojar o chanclas cómodas con suela antideslizante. Hay que bajar unas escaleras con algo de humedad y puede resbalar.
Si decides volver en coche, asegúrate de tener el ticket de regreso desde la entrada. Si no, tendrás que esperar a que suban todos los que ya lo tienen reservado. Eso sí, suelen dejarte subir igual si hay espacio, así que no te agobies.
Evita las horas centrales de calor si vas a hacer la caminata completa.
Río Celeste es uno de esos lugares que parece que ya conoces de tantas fotos que has visto antes de viajar a Costa Rica… pero cuando llegas y lo ves en persona, te das cuenta de que el azul es aún más increíble de lo que imaginabas.
Eso sí, es justo decir que es uno de los sitios más turísticos del país, y esa popularidad ha hecho que se masifique bastante. Aun así, sigue siendo uno de los imprescindibles de Costa Rica, sobre todo si logras visitarlo con calma.
Lo que hace único a este río es un fenómeno natural llamado “efecto óptico de Mie” (sí, suena muy técnico, pero básicamente es una reacción entre minerales que se produce justo en un punto donde se unen dos riachuelos, el Río Buenavista y la Quebrada Agria).
Ese punto se llama “El Teñidero”, y ahí puedes ver con tus propios ojos cómo el agua cambia de color de forma repentina. A partir de ese punto, el río adquiere ese azul turquesa intenso que parece totalmente irreal.
Para acceder, tienes que reservar la entrada online a través de SINAC (el sistema oficial de parques nacionales).
Solo se permite un número limitado de personas por hora, lo cual está genial para preservar el entorno, pero igualmente, cuando se acumulan varios grupos —especialmente de tours organizados— puede ser bastante agobiante.
Por eso nuestro consejo es:
Ir por libre, sin tour, para moverte a tu ritmo.
Entrar a primera hora de la mañana.
Evitar los fines de semana, que es cuando más se llena.
El sendero es sencillo, pero tiene varias zonas de escalones y algunas partes embarradas si ha llovido. Se puede hacer bien con un mínimo de forma física y calzado adecuado.
Lo mejor si no quieres complicarte es coger un tour como este y no preocuparte por nada, también es muy buena opción y salen desde la Fortuna
Durante el recorrido pasarás por varios puntos clave:
El Teñidero, donde se mezclan los ríos.
La Catarata del Río Celeste, una caída de agua de postal.
Los Borbollones, donde el agua burbujea por la actividad volcánica.
Las Lagunas Azules, que parecen espejos turquesa en mitad de la selva.
Es un paseo muy completo, con muchísimos rincones fotogénicos y una experiencia muy visual. Aún con la fama y el flujo de visitantes, merece muchísimo la pena.
Sí, pero con suerte. Nosotros no vimos mucho ese día, pero hay gente que ha visto tucanes, monos y hasta serpientes.
De hecho, te aviso: hay bastantes víboras y serpientes en esta zona. Si eres fan de la fauna reptil como nosotros, es un plus. Si te dan miedo, mejor ir bien atento por dónde caminas (aunque no hay peligro si sigues el sendero marcado).
Hasta aquí nuestra lista de los 10 imprescindibles de Costa Rica basada en nuestra experiencia real de viaje por el país durante 15 días (y otros viajes anteriores).
Hemos querido compartirte no solo los sitios más conocidos, sino también rincones más auténticos y experiencias que realmente nos marcaron.
Si estás planeando tu ruta, puedes echarle un ojo a:
Nuestra guía completa de Costa Rica
Nuestra ruta de 15 días
Y nuestro presupuesto detallado de viaje

Y ahora te toca a ti:
¿Cuál de estos lugares te llama más la atención? ¿Has estado en alguno? ¿Crees que deberíamos añadir otro a la lista?
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