Aprender fotografía
Aprender fotografía
Si estás empezando con la cámara y todo te suena raro (apertura, ISO, obturación, etc.), tranquilo: a todos nos pasa al principio.
Antes de lanzarte a practicar como loco, es importante entender los conceptos básicos, porque son los que te van a dar control real sobre tus fotos y te van a ayudar a dejar de disparar “a ver qué sale”.
En esta guía quiero explicarte, de forma sencilla y con ejemplos, todo lo que necesitas para empezar a sentirte cómodo con tu cámara: cómo funciona la luz, qué es la exposición, cómo usar los ajustes principales y cómo empezar a crear fotos con intención.
Y lo mejor: no hace falta memorizar teoría aburrida.
Esto es práctica, pero si entiendes estas bases, vas a avanzar muchísimo más rápido.
Sé lo abrumador que parece.
Empiezas a buscar por internet y encuentras mil definiciones técnicas que no explican nada.
Por eso aquí te lo cuento como me habría gustado aprenderlo a mí: claro, directo y con ejemplos que realmente te sirven cuando sales a hacer fotos.
Aprender fotografía es como aprender a conducir: primero entiendes las herramientas, luego las normas básicas… y con práctica todo fluye.

Aquí te explico:
Qué es la exposición
Cómo se relacionan diafragma, velocidad e ISO
Qué es la profundidad de campo
Cómo influye la distancia focal
Los tipos de enfoque
Modos de medición
Composición
Equipo fotografico
Edición
Y ajustes recomendados para empezar sin líos
Además, al final tienes una lista de consejos pensados para quienes están empezando, que te va a ahorrar un montón de tiempo y frustración.
Y si quieres tenerlo todo con más detalle, puedes descargarte mi PDF gratuito, donde te dejo infografías, ejemplos prácticos y ejercicios para practicar.
La exposición es la base de todo.
Si estás dando tus primeros pasos con la cámara, este es el primer concepto que necesitas entender, porque absolutamente todas tus fotos dependen de la luz que entra en la cámara.
La fotografía no es más que capturar luz, y la exposición es la cantidad de luz que tu cámara registra al hacer una foto.
Tu imagen puede quedar:
Bien expuesta → luz equilibrada
Subexpuesta → demasiado oscura
Sobreexpuesta → demasiado clara
Y esto no significa “bien” o “mal”, porque a veces una foto más oscura o más clara forma parte del estilo que buscas.
Pero antes de jugar con eso, necesitas saber identificar una exposición correcta.

Para controlar la luz tienes tres herramientas:
Apertura del diafragma
Velocidad de obturación
ISO
Estos tres ajustes se relacionan entre sí.
Cuando cambias uno, los otros dos deben compensarse para mantener la exposición equilibrada.
Más adelante verás ejemplos concretos y entenderás por qué el famoso triángulo de exposición es tan importante cuando estás aprendiendo.
Fíjate en:
Si las sombras tienen detalle
Si las zonas claras no están quemadas
Si la imagen refleja la luz que tú querías transmitir
En el PDF, tenemos la infografía sobre exposición lo hace súper fácil de visualizar, así que te ayudará muchísimo a entenderlo.
La apertura de diafragma es una de las primeras cosas que tienes que entender cuando empiezas a hacer fotos.
Es la responsable de dos cosas clave:
Cuánta luz entra en tu cámara
Cuánta parte de la imagen aparece enfocada o desenfocada
Cuanto más abierto está el diafragma, más luz entra.
Cuanto más cerrado, menos luz.
Y además, la apertura afecta directamente a la profundidad de campo, que es lo que hace que una foto tenga un fondo suave y desenfocado, o que toda la escena aparezca nítida.

La apertura se mide con números “F”.
Sé que esto puede confundir al principio, pero es muy sencillo:
F pequeño (f/1.4, f/2.8) → diafragma abierto, más luz y más desenfoque
F grande (f/8, f/11, f/16) → diafragma cerrado, menos luz y más zona enfocada
En cuanto haces varias pruebas, lo entiendes enseguida.
Todo depende del tipo de foto y del efecto que quieras conseguir:
Retrato → usa F pequeño para un fondo bonito y difuminado
Paisaje → usa F grande para tenerlo todo nítido
Poca luz o interiores → F pequeño para dejar entrar más luz
Escenas donde quieres mucho detalle → diafragma más cerrado
Cuando empiezas, lo mejor es hacer varias fotos en la misma escena cambiando la apertura.
Es el ejercicio más rápido para entender cómo afecta al resultado.
La velocidad de obturación es uno de esos conceptos que te cambia la forma de hacer fotos cuando lo entiendes.
Básicamente, es el tiempo que el obturador de tu cámara permanece abierto dejando pasar la luz.
Ese tiempo puede ser rapidísimo o muy largo, y según cómo lo ajustes conseguirás fotos totalmente diferentes.
Piensa así:
Velocidad rápida → movimiento congelado
Ideal para fauna, deporte, niños corriendo, aves en vuelo…
Velocidad lenta → efecto de movimiento
Agua sedosa, estelas de luz, escenas nocturnas, cielos con nubes en movimiento…
Además, igual que la apertura, la velocidad también influye en la cantidad de luz que entra.
Piensa así:
Velocidad rápida → movimiento congelado
Ideal para fauna, deporte, niños corriendo, aves en vuelo…
Velocidad lenta → efecto de movimiento
Agua sedosa, estelas de luz, escenas nocturnas, cielos con nubes en movimiento…
Además, igual que la apertura, la velocidad también influye en la cantidad de luz que entra.

El ISO es el tercer ajuste clave para controlar la exposición, y seguramente uno de los que más dudas genera cuando empiezas.
El ISO determina la sensibilidad del sensor a la luz.
Cuando subes el ISO, la cámara “ve” mejor en situaciones de poca luz.
Pero como todo en fotografía, tiene su lado bueno y su lado malo.
Aquí va lo importante:
ISO bajo (100–400) → mejor calidad, menos ruido
ISO medio (800–1600) → útil en interiores o escenas con poca luz
ISO alto (3200 o más) → más luz, pero aparece ruido digital
El ruido es ese “grano” que ves en la foto cuando el ISO es demasiado alto.
No significa que esté mal usar ISO alto, simplemente es algo que debes equilibrar con la apertura y la velocidad.
necesitas velocidad rápida y no hay luz
estás en interiores sin trípode
haces fotos nocturnas
quieres congelar un sujeto que se mueve rápido
tienes buena luz
usas trípode
quieres máxima nitidez
Como referencia general:
cámaras básicas → hasta ISO 3200
cámaras más avanzadas → + ISO 6400 sin problema
El ISO funciona siempre junto al diafragma y la velocidad.
Subirlo suele ser la última opción, pero es totalmente necesario en muchas situaciones.
Una vez lo entiendas y lo pruebes en varias escenas, verás que es muchísimo más simple de lo que parece.
Si hay un concepto que de verdad te hace entender cómo funciona la cámara, es este.
El triángulo de exposición explica cómo trabajan juntos la apertura, la velocidad de obturación y el ISO para conseguir que tu foto tenga la luz que tú quieres.
Una vez entiendes este equilibrio, todo lo demás empieza a cobrar sentido.
Cada uno de los tres ajustes afecta a la cantidad de luz que entra en la cámara, pero también influye de formas distintas en tu foto:
Apertura → luz + profundidad de campo
Velocidad de obturación → luz + movimiento
ISO → luz + ruido
Y aquí está el truco:
Cuando cambias uno, tienes que compensarlo con los otros dos para mantener la exposición equilibrada.
Imagina que quieres congelar el movimiento de un pájaro:
Necesitas velocidad rápida → entra menos luz
Entonces abres el diafragma o subes el ISO para compensar
Si no lo haces, la foto quedará demasiado oscura
Lo mismo ocurre al revés: si cierras el diafragma para tener más zona enfocada, necesitarás ajustar velocidad o ISO.
Es como una balanza.
Y cuando lo pillas, empiezas a entender por qué las fotos salen como salen.
Porque en cuanto entiendes esta relación:
Sabes qué tocar cuando algo sale mal
Empiezas a tener control real sobre tu cámara
Te adaptas mejor a cualquier situación
Y las fotos dejan de ser “suerte” para ser decisiones
Este punto suele ser el antes y después de quien empieza a hacer fotos de verdad.

La profundidad de campo es uno de esos conceptos que, cuando lo entiendes, cambia por completo la manera en que haces fotos.
Básicamente, es la parte de la imagen que aparece enfocada.
Puede ser muy amplia (todo nítido) o muy pequeña (solo el sujeto enfocado y el fondo desenfocado).
Y aprender a controlarla te abre un mundo creativo enorme.
Hay tres cosas que la determinan:
F pequeño → poca profundidad de campo → fondo muy desenfocado
F grande → mayor profundidad de campo → más zona enfocada
Cuanto más cerca estés del sujeto, más pequeño será el área enfocada.
Los teleobjetivos generan más desenfoque.
Los angulares, menos.
Porque te permite decidir qué quieres que el espectador mire.
Tus fotos dejan de ser “todo igual” para empezar a tener intención.
Para retratos: ideal un fondo suave
Para paisajes: todo nítido
Para objetos o detalles: desenfoque controlado
Para escenas caóticas: aislar un sujeto cambia la foto por completo
Y como comento en mi PDF de iniciación a la fotografía, no hace falta tener un objetivo súper luminoso para lograr buenos desenfoques.
Hay trucos que funcionan igual de bien
La distancia focal es otro de esos conceptos que parece muy técnico, pero es mucho más simple de lo que parece.
Define cómo de cerca o de lejos parece estar el sujeto y cuánto de la escena entra en el encuadre.
Se mide en milímetros (mm) y está directamente relacionada con el tipo de objetivo que uses.
Aquí va lo importante:
Gran angular
Mucho campo de visión
Ideal para paisaje, arquitectura, interiores
Visión más natural
Perfecta para viajes, retratos ambientales, callejera
Teleobjetivo
Acercan muchísimo al sujeto
Perfectas para retrato con desenfoque y para fauna
Además, cuanto más larga es la focal, más se comprime la escena y más suave queda el fondo.
La elección cambia mucho según lo que quieras fotografiar:
Fauna → teleobjetivo (200mm en adelante)
Retrato → 50mm, 85mm o 135mm
Viajes → un 24–70mm versátil
Paisaje → angulares entre 14–35mm
Y como cuentas, un 28–75mm como el tuyo es un objetivo genial para empezar: versátil, ligero y válido para casi cualquier situación.

El tamaño del sensor es una de esas cosas que escuchas desde el primer momento cuando empiezas en fotografía… y sí, puede liar un poco al principio.
Pero es más simple de lo que parece, y entenderlo te ayudará muchísimo a elegir cámara y a saber qué puedes esperar de cada una.
Lo primero que tienes que saber es esto:
no existe un sensor “mejor” o “peor”, solo sensores que se adaptan mejor a un tipo de fotografía u otro.
Es el tamaño estándar de toda la vida.
Ventajas:
Mejor rendimiento en baja luz
Más rango dinámico
Más desenfoque (profundidad de campo más reducida)
Perfecto para: retrato, nocturna, situaciones donde quieres el máximo detalle o un fondo suave.
Más pequeño que el Full Frame.
Ventajas:
Más alcance con cualquier objetivo (genial para fauna y deporte)
Cámaras más ligeras
Más económico
Por ejemplo, un 200mm en APS-C se siente como casi un 300mm en Full Frame, más zoom sin gastar más en objetivos enormes.
Según el tipo de fotos que haces, te conviene uno u otro:
Retrato → Full Frame
por el desenfoque suave y la profundidad de campo más pequeña.
Fauna / deporte → APS-C
porque te da más alcance sin cargar con un teleobjetivo gigante.
Nocturna → Full Frame
maneja mejor el ruido y capta más luz.
Viajes → ambos funcionan bien
depende de si priorizas ligereza o rendimiento en baja luz.
La cámara perfecta no existe.
Existe la que mejor encaja contigo, con tu presupuesto y con el tipo de fotos que te emocionan.
Aquí te dejo mi articulo de como escoger tu equipo fotografico que te ayudara a escoger el adecuado para ti.
El enfoque parece algo sencillo, pero cuando empiezas te das cuenta de que es uno de los puntos más importantes… y también uno de los que más errores provoca.
Enfocar bien significa conseguir que el punto importante de la imagen esté realmente nítido.
Y aunque muchas veces la cámara nos ayuda, entender cómo funciona te ahorra un montón de frustraciones.
Tú giras el anillo del objetivo hasta que el sujeto se ve nítido.
Es útil cuando la cámara se vuelve loca o cuando la escena lo exige.
Se usa mucho en:
Fotografía nocturna
Macro
Algunas fotos de paisaje (hiperfocal)
Situaciones muy oscuras
La cámara hace el trabajo por ti.
Es el que vas a usar la mayor parte del tiempo.
Sirve para:
Retratos
Viajes
Callejera
Fauna
Prácticamente cualquier situación del día a día
La clave es entender que ambos tienen su momento.
Si te gusta el paisaje, tarde o temprano escucharás la palabra hiperfocal.
Es una técnica que te permite conseguir máxima nitidez desde el primer plano hasta el fondo.
No hace falta memorizar nada:
Apps como PhotoPills te dan el valor exacto según tu objetivo y apertura.

La nitidez es uno de esos detalles que marcan la diferencia entre una foto “bien” y una foto que realmente destaca.
Y aunque mucha gente piensa que es solo cuestión de enfocar bien, hay varios factores que influyen directamente en cómo de limpia y detallada se ve una imagen.
Aquí tienes los principales “culpables” cuando una foto no se ve tan nítida como debería:
ISO demasiado alto → aparece ruido
Objetivos de poca calidad → suelen ser más “blandos”
Velocidad de obturación baja → vibraciones o fotos movidas
Enfoque incorrecto → el punto importante no está bien marcado
Aperturas extremas → cada objetivo tiene un “punto dulce”
En la mayoría de objetivos, ese punto dulce suele estar entre f/5.6 y f/8, donde generan mayor nitidez.
Vale, ya tienes claros los conceptos fundamentales… pero ahora llega la parte práctica:
¿Y cómo configuro la cámara para no volverme loca?
Tranquilo, que no hace falta memorizar 50 cosas.
Con una base bien configurada podrás salir a practicar sin agobios, y poco a poco irás ajustando lo que mejor encaje contigo.
Aquí van los ajustes esenciales para empezar con buen pie.
Tu cámara tiene varios modos que controlan cómo se ajusta la exposición:
La cámara lo hace todo sola.
¿Problema? No aprendes nada.
Si tu objetivo es mejorar, no lo uses.
Tú eliges la velocidad y la cámara ajusta lo demás.
Va muy bien para acción, fauna o movimiento.
Tú eliges la apertura y la cámara ajusta el resto.
Es el modo perfecto para entender la profundidad de campo.
Tú controlas absolutamente todo.
Al principio cuesta un poco, pero es donde realmente aprendes.
Mi consejo:
Empieza con Apertura o Velocidad, y cuando te sientas cómoda, pasa a Manual.
La medición determina cómo la cámara “lee” la luz de la escena:
Medición evaluativa/múltiple → analiza toda la escena
Medición al centro → prioriza la luz del centro del encuadre
Medición puntual → mide la luz exactamente en un punto
Todas son útiles, pero la puntual suele ser la más precisa cuando estás empezando a controlar la exposición.
Aquí decides cómo responde la cámara según el movimiento del sujeto:
AF-S / One Shot → para sujetos estáticos (paisaje, retrato, macro)
AF-C / AI Servo → para sujetos en movimiento (fauna, deporte, acción)
Y luego tienes las áreas de enfoque (punto único, zona, seguimiento…).
Para aprender, te recomiendo punto único: es el más preciso y claro.
El balance de blancos ajusta el color de la luz en tu imagen.
Mi consejo si disparas en RAW:
Déjalo en automático (AWB).
Después podrás cambiarlo sin perder calidad.
El histograma parece complicado, pero es simplemente una gráfica que te muestra si la foto está:
Demasiado oscura
Equilibrada
Demasiado clara
Aquí empieza la parte creativa.
La composición solo son reglas visuales que te ayudan a crear fotos más interesantes:
Regla de los tercios
Espiral
Líneas que guían la mirada
Simetrías
Patrones
Contraste
Color
Con el tiempo, tu propio estilo empieza a aparecer sin que te des cuenta. Aquí te dejo mi articulo donde explico las composiciones más conocidas y fáciles de aplicar
Para empezar, no necesitas un equipo enorme.
Lo esencial es:
Cámara (mirrorless o réflex, nueva o de segunda mano)
Objetivo versátil (24–70mm, 28–75mm, 18–55mm…)
Tarjetas SD rápidas
Trípode (si quieres largas exposiciones)
Filtros (opcional)
Es buena idea leer mi post sobre cómo elegir equipo, porque ahí lo explicas muy completo.
La edición es parte de la fotografía, no un añadido.
Aquí ajustas:
Exposición
Contraste
Color
Nitidez
Detalles
No necesitas saber mil técnicas al principio.
Mira tutoriales, prueba ajustes, juega con presets para entender cómo funcionan… y poco a poco encontrarás tu propio estilo.
Yo tengo un mini curso de edición para que empieces a editar de una manera sencilla y puedas crear tus propios presets sabiendo y entendiendo cada concepto de forma sencilla
Cuando estás aprendiendo, es normal sentirse perdida entre tantas opciones.
Pero no te preocupes: con una configuración base puedes empezar a practicar de forma cómoda y entender cómo responde tu cámara en casi cualquier situación.
Aquí tienes unos ajustes que funcionan muy bien cuando estás empezando:
Mantenlo lo más bajo posible.
Sube ISO solo si realmente lo necesitas.
Como guía general:
Cámaras básicas → hasta 3200
Cámaras avanzadas → hasta 12800 perfectamente
Mi recomendación es que, poco a poco, te animes con el Modo Manual (M).
Al principio cuesta, pero te ayudará a entenderlo todo muchísimo más rápido.
Si te abruma, empieza con:
Prioridad de Apertura (A/Av)
Prioridad de Velocidad (S/Tv)
y cuando estés cómoda, pásate al Manual.
Para tener más control de la luz:
Medición puntual funciona genial mientras aprendes.
Es precisa y te muestra exactamente cómo está midiendo la cámara.
AF-S → sujetos quietos
AF-C → sujetos en movimiento
Sencillo y directo.
Punto único para tener máxima precisión.
Si el sujeto se mueve, usa el seguimiento continuo.
Déjalo en Automático (AWB).
Si disparas en RAW, lo ajustes en edición sin ningún problema.
RAW siempre que puedas.
Te da muchísimo margen para corregir exposición y color sin perder calidad.
Yo suelo usar ráfaga, sobre todo en escenas espontáneas o fauna.
sRGB, para que todas tus fotos se vean igual en cualquier pantalla.
Activa la estabilización cuando dispares a pulso.
Desactívala cuando uses trípode.
No intentes tener todo perfecto desde el minuto uno.
La fotografía es técnica, sí, pero también intuición, emoción y práctica.
Con estos ajustes tendrás una base sólida, y a medida que vayas haciendo fotos descubrirás qué te funciona mejor a ti.
Vale, ya conoces los ajustes y los conceptos básicos.
Ahora te dejo algunos consejos que, de verdad, te van a ahorrar muchísimo tiempo y frustración cuando estás empezando.
Son cosas que yo misma aprendí a base de prueba, error y paciencia.
La luz es el corazón de la fotografía.
Cuanto antes la entiendas, antes verás mejoras en tus fotos.
Te da muchísimo margen para corregir errores y mejorar la imagen en edición.
Aunque al principio parezca un lío, te da el control absoluto.
Es donde más rápido vas a aprender.
Luz suave, luz dura, interiores, amaneceres, contraluces…
Cuanta más variedad practiques, más rápido evolucionas.
No son normas estrictas, son guías visuales que te ayudan a crear fotos más atractivas.
Mira fotos de fotógrafos que admires.
Analiza por qué te gustan, qué decisiones tomaron, dónde colocaron al sujeto, qué luz usaron…
Compartir tu trabajo te ayuda a ver errores, mejorar y ganar confianza.
Nunca sabes cuándo aparecerá una buena foto.
Cuanto más fotografíes, más entrenas el ojo.
Libros, tutoriales, talleres, cursos…
Cuanto más aprendes, más disfrutas.
Esto no va de hacer una foto increíble un día, sino de practicar poco a poco y seguir avanzando.
Todos estos consejos (y algunos más) los explicas con ejemplos en mi PDF gratuito que puedes descargar, así que es un recurso perfecto para complementar esta guía.
La fotografía es un camino precioso, lleno de emoción, de momentos únicos y también de algún que otro quebradero de cabeza.
Pero te prometo algo: cada pequeño avance merece la pena.
No te obsesiones con tener todas las normas claras desde el primer día.
Esto va de practicar, de equivocarte, de volver a intentarlo… y de disfrutar mientras aprendes.
Si quieres seguir profundizando, encontrar tu estilo o practicar con ejercicios reales, puedes descargar mi guía gratuita, donde tienes ejemplos, infografías y trucos que te ayudarán un montón a avanzar más rápido.
Y si te surge cualquier duda, ya sabes que me encantará ayudarte o puedes seguir viendo mis guías de fotografía, mis guías de fotografía de fauna o mi curso de iniciación a la fotografía de viajes.
Puedes dejarme un comentario o escribirme sin problema.
Soy Lidia, fotógrafa de fauna y viajera obsesionada con la naturaleza. Mi objetivo es enseñarte a disfrutar de la vida salvaje de forma ética, mejorar tus fotografías y descubrir lugares donde conectar con el entorno sin prisas ni masificaciones. Aquí comparto mis experiencias, consejos y aprendizaje para que puedas inspirarte, aprender y fotografiar el mundo con más conciencia.
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